ESPACIO DE DEBATE

Preguntas y Respuestas

 

 

Este apartado contendrá las preguntas que sobre la UTI se formulen al E-mail cgarsag@ciccp.es, y las respuestas que pueda formular el autor.

 

A modo de ejemplo se presenta la primera

 

P   ¿Por qué en la Tierra gira más rápido el núcleo sólido que el manto? 

(Anónimo)

 

R   Por la misma razón que en todos los cuerpos celestes estructurados en capas por densidades, que puedan girar independientemente por ser algunas de ellas fluidas, líquidas o gaseosas (el Sol, Júpiter, Saturno, …). Se trata de la lógica del proceso genético del cuerpo celeste en rotación, y de su estructuración en capas: al desplazarse hacia el centro (y por tanto hacia el eje de rotación) los materiales más densos deben mantener su energía cinética debida a la rotación, y para ello, al disminuir el radio debe aumentar su velocidad angular. Es lo mismo que hace la patinadora al aproximar los brazos a su eje de rotación.

     El caso de Venus es singular, porque su atmósfera gira mucho más deprisa que el planeta. Se trata de un proceso posterior al genético, debido al duradero y elevado efecto mareal sobre el planeta sólido (o más bien casi sólido) y a su lenta rotación sideral (243,01 días y en sentido contrario al terrestre, en la actualidad).

            C.G.S.

 

 

P   ¿Has contemplado las cantidades de movimiento de la Tierra y un meteorito, y si en el choque se incorpora la energía necesaria para producir los efectos que predice la UTI?

            Mariano Morell, Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Palma de Mallorca.

 

R   Fue uno de los primeros aspectos que contemplé, y se describe en el Anexo I del Capítulo 3 (ver A3.I del Programa). Tener en cuenta que lo importante para la cuestión planteada es la energía cinética de rotación del manto terrestre (incluida la corteza y la hidrosfera), en el cual se aloja la masa del bólido capaz de alterar su rotación (en el tipo de impacto que llamo significativo). El resto del interior terrestre, por inercia y por la fluidez del núcleo líquido, mantiene inicialmente sus características instantáneas de rotación (si bien también se altera rápidamente su excentricidad, ver A3.VI del Programa). La estimación de la energía cinética de las tres capas se indica en la Tabla 1: en la columna 2 se indica la energía cinética de rotación de cada capa, a lo largo de la historia geológica, en función de la lodm (T) (duración del día en la época T) y la lodns (T) (duración del giro del núcleo sólido en la época T). Para la situación actual, se toma lodm =  86400 segundos y lodns = lodm /11, lo cual no afecta a la cuestión planteada, más que en el aspecto de la inercia del interior, pero es una estimación aproximada de la situación actual que presupone la UTI. Nótese que la energía cinética de rotación del manto-corteza es tan sólo del orden del 36,8 % del total.

 

          Tabla 1. Valores de la fuerza viva de las tres capas de la Tierra

CAPA

E(T)

(1029 julios)

Eactual

(1029 julios)

Manto

1,092·{86400/ lodm(T)}

1,092

Núcleo líquido

0,0678·{lodm(T)/lodns(T)}1,2716

1,430

Núcleo sólido

0,0036859.{lodm(T)/lodns(T)}2

0,446

1

2

3

 

 

En la Tabla 2 se presenta la energía cinética incorporada por el bólido (columna 2) a una velocidad de choque de 72 km/s (estimada para las Leónidas y habida cuenta de que la Tierra recorre su trayectoria a una velocidad de 29,79 km/s), contando con una densidad media de 4,5 Tn/m3. También se indica su relación con la energía de rotación del manto terrestre (columna 3)

 

Tabla 2. Valores de la fuerza viva de choque del meteoroide y su comparación con la de rotación del manto terrestre

DIÁMETRO

(Km)

Emeteoroide = ½ m·v2

( julios)

(Emeteoroide)/(Emanto)

 

10

6,107· 1024

0,000056

25

9,543· 1025

0,000874

50

7,634· 1026

0,006991

100

6,107· 1027

0,055925

200

4,886· 1028

0,447436 

265

1,1366· 1029

1,04083

1

2

3

 

Puede apreciarse que a partir de unos 50 km de diámetro ya empieza a ser “significativo” el efecto (del orden del 7 por mil) y el tamaño muy superior al espesor medio de la corteza, que es de unos 17 km (32 si es continental y 11 si es oceánica). Conviene señalar que así como el diámetro del cráter de un pequeño meteorito, cuyo tamaño es despreciable en relación al espesor de la corteza terrestre, se estima en unas 10 o 20 veces el tamaño del meteoroide, para los impactos significativos la relación se reduce hasta aproximarse a la unidad. Especialmente si se trata de corteza oceánica propiamente dicha: imagínese un bólido de 100 km y una corteza de 5 km de espesor.

C.G.S.

 

P   ¿Cómo confirmaste la hipótesis de la excentricidad del núcleo sólido?

            Alfonso Mir Vanrell, Ingeniero Aeronáutico. Barcelona

 

R   Tu pregunta es muy importante. Durante un tiempo, tras haber ya confirmado la mayor velocidad angular del núcleo sólido respecto al manto por varios caminos, me preocupaba el hecho de que no se hubiese detectado una compensación externa de tal excentricidad interna. La explicación llegó al conocer los resultados de las investigaciones de R. Jeanloz y T. Lay expuestas en su artículo “Donde el núcleo limita con el manto”  Investigación y Ciencia, julio, 1993. Los espesores de la capa D´´, determinados para diversas áreas del planeta, venían indicados sobre una proyección Mercator y se interpretaban por los autores como espesores de la zona de infiltración del núcleo líquido en el manto, muy variables aleatoriamente (ver como ejemplo la parte superior de la Figura A3.VI.1, reproducida aquí). Inmediatamente intuí la posibilidad de que, a pesar de que los autores no se hubiesen percatado de ello, los resultados confirmasen mi presunción de una compensación interna. Al representar los datos sobre  la esfera terrestre (ver su proyección sobre el plano del ecuador en la Figura A3.IV.11, también reproducida en los gráficos esta web) y comprobar el aumento del espesor con el aumento de la distancia angular respecto de la posición descentrada del núcleo sólido (basada en la presunción de que su eje de rotación coincide sensiblemente con el eje magnético), el resultado fue absolutamente ajustado a la hipótesis.

            Así pues, la excentricidad del núcleo sólido se compensa internamente con la excentricidad de la esfera (o mejor geoide) que limita la capa de infiltración del núcleo líquido en el manto. No voy a extenderme ahora en el tema, pero no puedes imaginar lo que esta comprobación significó para comprender los actuales movimientos de los ejes interno y externo, así como de la corteza terrestre, que se describen brevemente en el resumen de esta web.

            C.G.S.

 

P   En un amplio reportaje sobre el planeta Saturno (National Geographic, dic. 2006, p. 13) se dice: “Gira tan deprisa que se abulta en el ecuador, siendo su diámetro ecuatorial 11.800 kilómetros mayor que su diámetro polar. Gira con tal rapidez, que un día de Saturno dura menos de 11 horas. (…) En los dos últimos años, la sonda Cassini ha cronometrado la rotación del campo magnético en 10 horas 47 minutos y 6 segundos, pero no se sabe con certeza si el planeta gira exactamente a la misma velocidad.

En la enciclopedia Larouse 2000 (T. 14, p. 5220) se dice que el período de rotación sideral es de 10 h 14 m a 10 h 39 m, lo cual se entiende que corresponde al ecuador y a la zona polar, respectivamente.

¿Cómo se explican estos hechos? ¿Guardan  similitud con la Tierra?

Pedro Garau Fullana. Campos del Puerto. Mallorca

R     Efectivamente guardan gran similitud con nuestro planeta. Es preciso entender que la rotación del campo magnético de Saturno se refiere al movimiento en trompo de su eje, al igual que ocurre en la Tierra. Aquí gira sensiblemente sincronizado con el manto y, según la UTI, tal eje magnético coincide con el eje de rotación del núcleo sólido (Si bien tiene además un movimiento llamado migración secular que representa una revolución en 900 años actualmente, como puedes ver en el resumen de al UTI y en el pie de la Figura A3.VI.1. Este desplazamiento, tan importante en la Tierra a pesar de su pequeñez, pues se relaciona con los actuales movimientos de las placas, también debe producirse en Saturno, aunque con menos trascendencia a pesar de su mayor cuantía, como veremos más adelante).

Tu pregunta tiene mucha miga. La explicación implica, por similitud, una confirmación de la manera de comprender el funcionamiento del interior terrestre que aporta la UTI. Lo que ocurre en Saturno es que el núcleo rota mucho más rápido que las capas gaseosas exteriores, si bien su movimiento en trompo es ligeramente más lento.

Rotación en la superficie ecuatorial……………..10 h 14m

Rotación en la superficie polar…………………..10 h 38 m

Giro del núcleo (movimiento en trompo)………..10 h 47,1 m

Al analizar estos movimientos, veremos la intervención del proceso de migración del eje magnético de Saturno, mucho más rápida que la llamada “migración secular” en la Tierra. Antes conviene recordar las características del interior de Saturno, a lo largo de su radio ecuatorial de unos 60330 km. Según la Enciclopedia Carroggio (T.23, p. 8722): “Teóricamente se atribuye a Saturno la siguiente estructura, partiendo del centro: 12000 km de núcleo (con una parte interna rocosa y otra externa líquida, a base de metano, amoníaco, agua, etc.); unos 18000 km de hidrógeno con algo de helio, al estado metálico (en razón a las enormes presiones que soporta); unos 30000 km de hidrógeno líquido y helio; una atmósfera de unos 1000 km constituida por una bruma densa de metano y amoníaco en suspensión en una mezcla de hidrógeno (89 % de su masa) y helio (11 %).” 

El hecho de que el giro en la superficie sea más rápido en el ecuador que en la zona polar se explica por la misma razón que, en todos los cuerpos celestes estructurados en capas que pueden girar independientemente porque alguna de ellas es fluida, como ocurre en las exteriores de Saturno. Siempre son las capas internas, más densas, las que giran más rápidas. Y ello se debe al efecto de la conservación de la energía cinética de rotación de los materiales densos, al acercarse hacia el centro durante el proceso genético y de crecimiento del planeta. El núcleo de Saturno, al rotar más rápido (no confundir rotación y giro en la presente descripción), transmite a las capas con las que está en contacto (las ecuatoriales, cuanto más próximas al ecuador del núcleo) una mayor velocidad angular compensando la deceleración producida en ellas por los efectos gravitatorios de sus satélites y del Sol. Las zonas polares sólo reciben este efecto compensador a través de las capas intermedias, y por eso giran más lentamente que ellas, aunque más rápidas que el campo magnético del planeta. Según la UTI, el eje del campo magnético de Saturno (claramente dipolar) coincide con el eje de rotación del núcleo, al igual que ocurre en la Tierra.

Dicho de otro modo: El hecho de que en Saturno el movimiento en trompo del eje del núcleo (lo que en el artículo mencionado se llama rotación del campo magnético) sea más lento que los movimientos superficiales, sólo puede explicarse por una rotación del núcleo mucho más rápida que las capas exteriores. El hecho de que también el giro del campo magnético de Saturno sea más lento que las capas exteriores se explica por similitud a la migración secular del eje magnético en la Tierra, si bien en Saturno debe migrar mucho más rápidamente para que sea detectable en el tiempo de una rotación. Recuérdese que la migración del eje magnético terrestre (1,096·10-3 grados por día terrestre), tiene sentido contrario al de rotación y lo mismo debe ocurrir en Saturno (aunque muchísimo más rápido), y de ahí que su “velocidad del campo magnético” –o del movimiento en trompo− sea algo menor que en la superficie ecuatorial del planeta (33,1·360/614 = 19,41 grados por día ecuatorial de Saturno). La rápida rotación del núcleo (que no ha podido ser detectada en Saturno pero sí en la Tierra, aunque no cuantificada, salvo la estimación de la UTI en unas 11 vueltas por cada una del manto) es la causa de la generación del enorme campo magnético de Saturno que, al igual que en la Tierra, funciona a modo de un inmenso electroimán, y no como una extraña e incomprensible dinamo. Las corrientes eléctricas se generan por el movimiento relativo de las partículas exteriores respecto al núcleo, aunque sea éste el que tiene la rotación mucho más rápida. A título de mera especulación, es presumible que el núcleo de Saturno gire alrededor de su propio eje varias decenas de veces más rápido que la superficie del planeta.

La migración multisecular del eje magnético terrestre (una vuelta del eje del núcleo sólido respecto a la superficie terrestre cada 9 siglos), como efecto de reacción por su cesión de energía cinética de rotación al manto, equivale a una migración semanal en Saturno (una vuelta del eje de su núcleo respecto a su superficie ecuatorial cada 1,13 semanas terrestres), igualmente por reacción al ceder parte de su energía cinética de rotación a las capas externas.

            C.G.S.

 

He visto en Wikipedia que Venus tiene el sentido de rotación (inclinación 176,61º) contrario  a la Tierra, el Sol y la mayoría de los planetas (excepción de Urano, inclinación 97,86º) y que mientras su cuerpo sólido tiene un día solar equivalente a 116,75 días terrestres, su atmósfera gira en sentido contrario (sinistrorsum visto desde el norte del plano orbital, como la Tierra) en tan sólo unos 4 días terrestres. Aunque se sugiere que tal diferencia de inclinación “podría ser resultado de una colisión con un asteroide en algún momento del pasado remoto”, no se explica la diferencia de velocidad y sentido de rotación entre el cuerpo sólido y la atmósfera de Venus. ¿Puede explicarla la UTI?

            Perico Darder, Palma de Mallorca

R     Para la UTI la explicación es sencilla, aunque no fácil de asimilar. Corresponde a la “sugerencia” sobre “una colisión con un asteroide”, si bien en algún momento del pasado no tan remoto. El impacto o los impactos que causaron la inversión del eje de rotación de Venus (lógicamente con sentido similar al del Sol en los tiempos primitivos del proceso genético del planeta) debieron producirse en una época en que ya existía una gran diferencia entre su velocidad de rotación y la de la atmósfera venusiana. Esta atmósfera es tan masiva como unas 90 veces la terrestre, y los efectos de los impactos significativos, al igual que el efecto mareal del Sol, apenas alteran su velocidad de rotación. Por ello, a partir de cierto momento en que el efecto mareal sobre Venus alcanzó valores importantes, su atmósfera mantuvo una mayor velocidad de rotación, independizándose del “cuerpo sólido” (la comillas pretenden resaltar el carácter relativo de solidez, cuando el planeta se deforma cada vez más a medida que se alarga su día solar, retroalimentándose el frenado mareal) y aumentando progresivamente la diferencia de velocidad de rotación. La idea del “pasado remoto” induce generalmente a pensar en los primeros 1000 millones de años (Ma) (es decir, hace unos 3500 Ma). Sin embargo, y según lo expuesto, la inversión de Venus tuvo que producirse cuando su velocidad de rotación ya era muy inferior a la de su atmósfera, circunstancia que presumiblemente fuese posterior a hace unos 100 Ma. Debe tenerse en cuenta que el desarrollo de la UTI condujo a la estimación de que la Luna fijó su cara hacia la Tierra hace tan sólo unos 10 Ma y que Venus la fijará al Sol (rotación sincronizada con la revolución) antes de que transcurran otros 10 Ma.

            C.G.S.

 Una cuestión en astrobiología.

            En el link http://astrobiology.nasa.gov/ask-an-astrobiologist/intro/niburi-and-doomsday-2012-questions-and-answers aparece una curiosa pregunta y la correspondiente contestación. Transcribo ambas a continuación, y seguidamente reproduzco en cursiva cada una de las tres preguntas y la contesto según la UTI;  después reproduzco en cursiva las sucesivas frases de la contestación  y las comento, dada la miga que tiene todo ello.

P. PREGUNTA ¿En qué consiste la teoría de la migración polar? ¿Es verdad que la corteza terrestre gira unos 180º alrededor del núcleo en pocos días si no horas? ¿Tiene esto algo que ver con la idea del aumento de la profundidad del sistema solar bajo el ecuador galáctico?

RESPUESTA DE LA NASA: Una inversión de la rotación de la Tierra es imposible. Nunca ha sucedido y nunca ocurrirá. Hay pequeños movimientos de los continentes (por ejemplo la Antártida estuvo cerca del ecuador hace centenares de Ma), pero esto es irrelevante para explicar la inversión de los polos de rotación. Sin embargo muchos de los desastres sugieren una trampa para los mentecatos. Ellos postulan una relación entre la rotación y la polaridad magnética de la Tierra, que ha cambiado irregularmente de polaridad magnética, la cual ha tenido lugar cada 400.000 años, en promedio. Según sabemos, tal inversión magnética no ha causado daño a la vida en la Tierra. Es muy probable que ocurra una inversión magnética en los próximos milenios. Pero ellos asumen falsamente que pronto (en 2012) se producirá una inversión de la rotación de los polos. La línea base es: (a) La rotación y la polaridad magnética no están relacionadas. (b) No hay razón alguna para esperar una inversión de la rotación de la polaridad magnética a corto plazo, ni para anticipar efecto dañino alguno si esto ocurre eventualmente. (c) Un cambio repentino en la rotación de los polos con consecuencias desastrosas es imposible. Además, nada de esto tiene nada que ver con el ecuador galáctico u otra insensatez sobre alineaciones que se mencionan en muchas de las teorías y conjuros que aparecen en la “websites”.  David Morrison, NAI Senior Scientist; June 1, 2009.

 

R.a) Contestaciones a las preguntas  (reproducidas en cursiva) desde la UTI:

¿En qué consiste la teoría de la migración polar? Para la UTI, la migración polar que ya intuía Wegener, ha sido un proceso repetido innumerables veces a lo largo de la historia geológica, siempre a consecuencia de impactos significativos, capaces de alterar la posición del eje de rotación del manto-corteza de la Tierra. El núcleo sólido y el núcleo líquido se mantenían, por inercia, en la misma posición y movimiento absoluto que en el momento del impacto. Posteriormente venían los múltiples procesos de reajuste. Estos sucesos innumerables a lo largo de la historia geológica se produjeron hasta no hace muchas decenas o algunas centenas de milenios, pero se terminaron por agotamiento de los cuerpos celestes capaces de causar un “impacto significativo”; tal agotamiento se deduce de la actual conocimiento del espacio, especialmente de nuestro sistema solar. La NASA vigila la posibilidad de choque de algunos cuerpos celestes (NEA, Near Earth Asteroids), pero su tamaño es minúsculo y su peligro, aunque gravísimo, sería ridículo en comparación a los efectos de los impactos significativos del pasado geológico.

 ¿Es verdad que la corteza terrestre gira unos 180º alrededor del núcleo en pocos días si no horas? Es cierto, pero es más correcto decir que el núcleo sólido gira unas diez veces más rápido que nosotros (hora y cuarto para los 180º). Se trata de una estimación grosera, pues no poseo datos para estimar su velocidad. Simplemente  con tal velocidad, la intensidad del magnetismo terrestre sólo variaría en un 20 % entre los casos de magnetismo fósil normal e inverso, variación que podría pasar inadvertida en los registros fósiles. De ser más similares las velocidades del núcleo sólido y del manto, por ejemplo doble, la intensidad debería ser del orden de tres veces mayor la inversa que la normal y se habría detectado en el magnetismo fósil. Conviene aclarar que el núcleo líquido debe ajustar su velocidad de rotación al núcleo sólido en sus capas inferiores, y al manto en sus capas superiores. También conviene insistir en que la rotación más rápida del núcleo sólido fue el resultado del proceso genético de nuestro planeta, ya que al clasificarse los diferentes materiales, los más densos descendían y reducían su radio; en consecuencia debía aumentar su velocidad angular para mantener su cantidad de movimiento.

 ¿Tiene esto algo que ver con la idea del aumento de la profundidad del sistema solar bajo el ecuador galáctico? A esta pregunta respondería con las mismas palabras de David Morrison.

 

R.b) Comentarios a la respuesta de David Morrison (por frases, reproducidas en cursiva).

Una inversión de la rotación de la Tierra es imposible. Si se supone sincronizado y solidario todo el interior terrestre, y se prescinde de acciones externas, como podemos asumir actualmente, esta afirmación sería cierta, pero evidentemente hipotética para el pasado geológico. Los cambios en el ángulo relativo entre los ejes del núcleo sólido y del manto han podido superar en ocasiones los 90º y, en tales casos, el reajuste posterior conducía a una inversión magnética. En los registros geológicos no se trata de una inversión del sentido de rotación del manto, si no de una inversión de la posición relativa del eje del núcleo sólido respecto al manto. Dicho de otro modo, la inversión magnética se producía cuando tras diversos cambios, causados por impactos significativos, el ángulo entre ambos ejes superaba los 90º; hoy es de unos 15º a pesar del largo tiempo de reajuste tras el último impacto significativo.

Nunca ha sucedido y nunca ocurrirá. Ha ocurrido millares de veces a lo largo de la historia geológica, pero nunca más ocurrirá por haberse agotado, desde hace decenas de milenios, los cuerpos celestes capaces de causar un impacto significativo

 Hay pequeños movimientos de los continentes (por ejemplo la Antártida estuvo cerca del ecuador hace centenares de Ma), pero esto es irrelevante para explicar la inversión de los polos de rotación. De acuerdo, pero es preciso abrir la mente y no creer que los pequeños movimientos actuales, resultantes de los actuales procesos de reajuste interno entre los ejes de rotación del manto terrestre y del núcleo sólido, son los mismos que muestran los grandes eventos del pasado geológico

 Sin embargo muchos de los desastres sugieren una trampa para los mentecatos. Desde luego hay muchos mentecatos. Si me llama mentecato a mí, le diré que el mentecato es él.

 Ellos postulan una relación entre la rotación y la polaridad magnética de la Tierra, que ha cambiado irregularmente de polaridad magnética, la cual ha tenido lugar cada 400.000 años, en promedio. Los mentecatos son quienes son incapaces de comprender el mecanismo de generación del campo magnético, por asumir un interior terrestre absolutamente sincrónico. La rápida rotación del núcleo sólido respecto al manto terrestre es la causa de la generación del campo magnético terrestre.

 Según sabemos, tal inversión magnética no ha causado daño a la vida en la Tierra.  La inversión en sí, no. Sin embargo, es presumible que en muchos casos coincidiesen inversiones, orogenia, puentes continentales, inundaciones de continentes y extinciones de especies, todos ellos efectos derivados de impactos “significativos”.

 Es muy probable que ocurra una inversión magnética en los próximos milenios. Yo me permito afirmar, que la humanidad no verá ninguna nueva inversión del magnetismo terrestre, y que dentro de algunas decenas de milenios los polos magnéticos coincidirán con los geográficos. Desaparecerá la migración secular del eje magnético  y la precesión de los equinoccios. Lástima que ni David Morrison ni yo lo podamos ver.

 Pero ellos asumen falsamente que pronto (en 2012) se producirá una inversión de la rotación de los polos. Desde luego, los que dicen esto sí son unos mentecatos. Al parecer, estas preguntas obedecen a ideas de una película de ciencia-ficción.

 La línea base es: (a) La rotación y la polaridad magnética no están relacionadas. Grave error, como ya he comentado. Sin embargo debo insistir en que sin la rotación independiente y más rápida del núcleo sólido, resulta inexplicable la generación del campo magnético. ¿Puede el NAI Senior Scientist David Morrison u otro compañero suyo reproducir en laboratorio un modelo de la génesis del campo magnético (y además autoinversible) con un núcleo sincronizado con el manto y supuestos movimientos helicoidales en le seno del núcleo líquido? Por ahora no lo ha conseguido nadie a pesar de los innumerables intentos.

 (b) No hay razón alguna para esperar una inversión de la rotación de la polaridad magnética a corto plazo, ni para anticipar efecto dañino alguno si esto ocurre eventualmente. En eso estamos de acuerdo, sin embargo yo afirmo que tampoco a largo plazo se va a producir una nueva inversión del campo magnético terrestre, ni aún al final de la vida del magnetismo terrestre, cuando se lleguen a sincronizar el núcleo sólido y el manto dentro de muchas decenas (si no centenas o miles) de millones de años. Pero antes se habrán hecho coincidentes ambos ejes de rotación interno y externo, cesando la migración secular del eje magnético (y por tanto desapareciendo la declinación magnética) y la precesión de los equinoccios, situación que la humanidad conocerá y vivirá largos años. Por otra parte, de cara al futuro la humanidad, por muchos millones de años que sobreviva, no verá catástrofes similares a las que produjeron las innumerables orogenias, particiones de placas, inundaciones de continentes y desecaciones de océanos que conocemos por los registros geológicos.

 (c) Un cambio repentino en la rotación de los polos con consecuencias desastrosas es imposible. De cara al futuro estamos de acuerdo. En el pasado geológico se ha producido innumerables veces. Si alguien duda de los grandes impactos en tiempos geológicos, medite en el proceso de formación del sistema solar: el Sol, los planetas y sus satélites se formaron por agregación de cuerpos celestes, y tales agregaciones eran indudablemente impactos. Creer que dejaron de ser significativos hace centenares de millones de años carece de fundamento, aunque hoy constatamos la ausencia del peligro por la exploración del cosmos.

 Además, nada de esto tiene nada que ver con el ecuador galáctico u otra insensatez sobre alineaciones que se mencionan en muchas de las teorías y conjuros que aparecen en la “websites”.  Aquí sí estamos de acuerdo.

 

Comentario final. Para mostrar la lógica realidad de la rotación más rápida del núcleo sólido respecto al manto-corteza terrestre, conviene recordar que los cálculos sobre los efectos de la marea astronómica llevan a la conclusión de que la deceleración inducida por ellos es de    (-7,28±1,5)·10-22 rad/s2, mientras la deceleración real total es de (-5,5±0,5)·10-22 rad/s2, lo cual significa que existe una aceleración interna de (+1,6±0,6)·10-22 rad/s2, (ver Kurt Lambeck, The Earth´s Variable Rotation. Geophysical causes and consequences, 1980, pp. 337, 319 y 338, respectivamente). ¿De donde sale la energía y cual es el mecanismo interno de nuestro planeta causante de tal efecto, si no son fruto de la rotación del núcleo sólido, más rápida que el manto actualmente,  aunque no ha sido así a lo largo de la historia geológica?

Pero la demostración no termina aquí. El estudio de las variaciones en la duración del día (ver UTI, epígrafes 3.5.3 a 3.5.6), basado en el análisis de los crecimientos estacionales de corales y bivalvos fósiles (datos de J.W. Wells, 1970; C.T. Scrutton, 1970; G.Panella, 1976) conduce a la estimación de que en los últimos 440 Ma (millones de años) el incremento de la duración del día ha sido:

Incremento mareal teórico, prácticamente invariable….. 27,28±5,62   s/Ma

Incremento medio real……………………………….…. 25,33            s/Ma

Incremento con magnetismo inverso…………………… 30,05±1,87   s/Ma

Incremento con magnetismo normal…………………… 20,61±1,87   s/Ma

Incremento medio debido a la aceleración interna……...  -6,00±2,25   s/Ma

Llama la atención la diferencia entre el actual alargamiento del día, que actualmente es del orden de unos  20 s/Ma,  y el alargamiento medio durante los últimos 440 Ma, que es de unos 25 s/Ma. Esta diferencia se debe a que en este largo período: a) durante las épocas en que el núcleo giraba en sentido contrario al manto, la diferencia de velocidades era la suma de las da cada cuerpo (situación de magnetismo inverso, unos 30 s/Ma); b) durante las épocas en que el núcleo giraba en el mismo sentido del manto, la diferencia de velocidades era la resta de las de cada cuerpo (situación de magnetismo normal, unos 20 s/Ma). Es lógico que durante tan largo período de 440 Ma, las situaciones de magnetismo normal e inverso fuesen igualmente probables, lo cual conduce a un valor medio de unos 25 s/Ma.

Una vez más, cabe añadir que el agotamiento de los cuerpos celestes capaces de causar impactos significativos se produjo en tiempos geológicamente recientes (menos de 1Ma, desde luego).

El impacto significativo que condujo a una inversión que dejó a la Tierra en situación de magnetismo normal (o sea, de magnetismo actual) se produjo hace unos 750.000 años (paso del magnetismo inverso de la época Matuyama al magnetismo normal de la época Brunhes en la que estamos). Tomándome una licencia, y tan sólo a modo de sugerencia, podría decir que el último impacto significativo, capaz de alterar la posición geográfica del eje de rotación del manto terrestre, se produjo hace unos 17.000 años (inicio de la transgresión Holocena).

Nótese que, frente a las inversiones magnéticas cada 400.000 años de valor medio a lo largo de la historia geológica, entre hace 5.000.000 y 1.000.000 de años sólo ha habido 4, lo que implica un período medio de poco más de 1.000.000 años, si bien entre la que inició Matuyama y la última que inició Brunhes transcurrieron unos 1.750.000 años. Ello indica una clara ralentización, previa a la terminación de tales cambios. Es presumible que el agotamiento de los cuerpos celestes capaces de producir impactos significativos en la Tierra, favoreciese la evolución del homo sapiens.

            C.G.S.

 

 

P   ¿Cómo explicas el cinturón rojo del Pacífico?

            Rosa María Mateos, geóloga y directora en Baleares del Instituto Geológico y Minero Español, con motivo de la presentación del libro sobre la Teoría Unificada de los Impactos (UTI), editado por el colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en el Club Diario de Mallorca el 2.11.10.

 

R   Aunque en aquel momento no pude contestar porque nunca me había planteado esta cuestión, pocos días después se me encendieron las luces, tras observar una brillante representación del mencionado cinturón en un link que me había dado la apreciada geóloga en aquel acto y comprobar que la llamada “Placa 1”, que corresponde, junto con las pequeñas “Placa 8” y “Placa 10”, al océano Pacífico, está rodeada por tal cinturón, definido por numerosos volcanes; y tras recordar que estas tres placas representan una cúpula (bóveda esférica) con dimensiones de hasta 16500 km, lo cual significa un arco máximo de 148,5º, una base (ancho máximo entre apoyos) de 12260 km y una flecha (o altura) de unos 4640 km. Es decir, que la que se puede llamar placa pacífica, representada a escala 1/1000000, tendría una distancia máxima entre sus puntos de apoyo de unos 12,26 metros por una altura en clave de 4,64 metros, y un espesor medio inferior a un centímetro. Y no sería de acero ni de hormigón, si no de materiales térreos: calizas, granitos, areniscas, lavas, basaltos, etc.; de ahí la necesidad de flotación.

            La actual “tectónica de placas” se describe con un vocabulario que parece olvidarse de este hecho tan fundamental y además prescinde de la causa de los presuntos movimientos entre tales “placas”. Para comprender la contestación a la pregunta de la geóloga, que en dicha presentación manifestó que hoy se prescinde de los movimientos convectivos del magma y atribuyó las presuntas subducciones a causas desconocidas, es preciso cambiar el lenguaje. Sugiero que se hable de tectónica de cúpulas flotantes. El concepto de cúpula ya se ha explicado; el hecho de la flotación es lo que se entiende por isostasia, cuya importancia comenté el día de la presentación y recordé el principio de Arquímedes (287-212 a. de J.C.). Hoy los movimientos entre “cúpulas” pueden ser causados actualmente, ya sea por los ajustes internos derivados de la migración secular del eje magnético (y eje de la rápida rotación del núcleo sólido) y la consiguiente migración de la zona de infiltración del núcleo líquido en el manto, o bien por la carga y descarga de las “cúpulas flotantes”.

            Si bien la UTI describe la activación y desactivación del vulcanismo, así como los terremotos y tsunamis, por ajustes isostáticos verticales, no excluye la posibilidad de subducciones (si bien estas fueron propias de los viejos tiempos geológicos). Lo que considera inadmisible es atribuir su causa a movimientos convectivos o bien a causas desconocidas. Dado que las placas oceánicas (no tengo inconveniente en seguir esta nomenclatura, siempre que se tenga en cuenta la esfericidad de la corteza terrestre, las cargas o descargas por erosión o sedimentación, y la isostasia) tienen siempre un saldo positivo de recarga, a causa del ciclo del agua y los arrastres sedimentarios desde las placas continentales a los océanos, la enorme “cúpula” pacífica requiere ajustes no sólo verticales, si no también empujes con componente horizontal en sus contactos (apoyos), fuerzas capaces de causar subducciones, vulcanismo y terremotos.

            Con esta explicación, que contesta a la pregunta formulada por Rosa María Mateos, espero que se acepte la necesidad de cambiar o ampliar el concepto de “placa” para estudiar, comprender y describir sus movimientos, tanto los verticales por descarga erosiva y recarga sedimentaria, como los que implican empujes de componente horizontal (efecto cúpula).            C.G.S.